sábado, 29 de septiembre de 2012

Universidad pública vs universidad privada

GABRIEL GARCÍA SÁNCHEZ Las cosas nunca son casuales, se producen porque existe una intencionalidad, y eso es lo que ha pasado con el desarrollo en esta Región del sistema universitario: la UCAM, privada, y la UMU-UPCT, públicas. Como veremos a continuación el balance se ha ido, claramente, hacia lo privado.

Del inicio de la UCAM ya se ha hablado mucho. Recordemos que se constituyó al amparo del Concordato Iglesia-Estado como Universidad de la Iglesia. Por razones que se escapan y sobre las que sólo cabe la sospecha, por arte de birlibirloque pasó a convertirse en Universidad privada. Recordemos que este asunto fue de tal calado que le costó el puesto al entonces Obispo de la Diócesis Murcia-Cartagena, monseñor Reig Plà, al que altas instancias del Vaticano trasladaron a la diócesis de Alcalá de Henares por defender lo que pensaba que correspondía a la Iglesia. La actuación de la autoridad eclesiástica me recuerda a la del ayuntamiento de Murcia cuando Metrovacesa recurrió una sentencia en la que la corporación municipal recuperaba dinero, y por ende los ciudadanos del municipio, a costa de de señor Samper, que se había beneficiado en un asunto de cesión de terrenos del ayuntamiento a Nueva Condomina.

La UCAM, con los favores, pincipalmente de cesión de terrenos por parte de la Administración, ha ido creciendo hasta llegar a impartir las titulaciones más solicitadas y contar ya con 12.000 alumnos. Aquel ´chiringuito´ que nació hace años, se ha hecho mayor, dispone de financiación, y hasta se permite el lujo de esponsorizar equipos de élite como el baloncesto en la Liga ACB, y más recientemente el fútbol con un equipo en tercera división, de momento.

Y mientras, las universidades públicas, con una Bolonia exigente en el gasto, se encuentran en la miseria, reduciendo el presupuesto todo lo que se puede, porque el recorte ha llevado a la institución y sus estamentos prácticamente a la indigencia. Y no se puede decir que la Universidad sea más importante que la salud, ni mucho menos, pero lo cierto es que si se le recortan los ingresos más de la cuenta deja de ser Universidad para convertirse en algo más que una academia. También el ministerio de Economía y Competitividad ha disminuido los fondos dedicados a investigación de forma escandalosa; de hecho, en estos momentos no se puede hablar de la existencia de política en I + D + i.
Pero no es sólo eso. La Fundación Séneca, que desde hace años viene jugando un papel clave en la dotación de fondos para investigación, financiando proyectos en convocatorias anuales, dotando becas predoctorales y contratos posdoctorales y otras acciones que eran un alivio para los grupos de investigación de las dos Universidades públicas de nuestra Región, también se encuentra paralizada por falta de fondos que se fueron al ´mundo de los recortes´. Y mucho que hemos sentido la UMU y la UPCT la ausencia de este ente financiador.

Sólo el voluntarismo de los rectores de las Universidades públicas y sus equipos de gobierno, administrando lo que se podría denominar miseria, hace que se siga funcionando a pesar de los muchos problemas de financiación existentes. De todos es conocida la incómoda posición en la que se encuentra el consejero y exrector José Ballesta, y aún más la del rector Cobacho, de la UMU „el de la UPCT, profesor Franco Leemhuis, ha sido elegido recientemente, pero ya ha expresado que se están pasando todas las líneas rojas„, a quien conozco desde hace muchos años; sé que se le habrá pasado por la cabeza en muchas ocasiones la idea de ´tirar la toalla´, porque no es plato de gusto hacer política universitaria en contra de la Universidad y tus compañeros. Yo, en su caso, no resistiría, y falta un año y medio para las elecciones de rector en La UMU. Veremos quien es el valiente, o la valiente, que da el paso, y si el rector actual de la UPCT resiste todo su mandato en un contexto económico en el que todos los analistas opinan que la crisis va a ir a peor, por lo menos en los próximos tres años.

Conclusión: en esta Región se hizo una apuesta fuerte por la Universidad privada (o de la Iglesia) y ahora la Universidades públicas son las que pagan el pato. Lo privado por encima de lo público. Nada nuevo bajo el sol.

http://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2012/09/29/universidad-publica-vs-universidad-privada/430277.html

lunes, 17 de septiembre de 2012

La voladura incontrolada de la Universidad

"Parece razonable realizar un boicot a la apertura de curso. ¿O acaso vamos a hacerle pasillo aplaudiendo a parte de los responsables de nuestros muchos males? ¿Aplaudimos igual que los diputados del PP cuando Mariano Rajoy anunciaba una medida negativa en el Parlamento?"

GABRIEL GARCÍA SÁNCHEZ Por lo que he visto hasta ahora, los nuevos Planes de Estudio Bolonia son básicamente como los ingleses (hablo de Química, Bioquímica, etc.), por ejemplo, con la diferencia de que ellos tienen una formación más fuerte en ba-chillerato (A level), y a cambio la titulación es un año más corta (tres años). En España se han añadido dos ingredientes más:

1. Han llegado en un momento de crisis terrible y lo del ´coste cero´ se ha convertido en un ´coste muy negativo´ cuando más hacía falta una financiación adicional; esperemos que por lo menos estos planes perduren en el tiempo de una vez por todas, porque después de las reformas de 1995 y 2000 ya está bien de estar agitando la docencia universitaria y dejarla de una vez tranquila.

2. No sé por qué se le ha añadido un componente burocrático y una jerga pedagógica que podrían haberse evitado porque no conducen a nada.
Es evidente que lo que falle hay que mejorarlo, bien sea el sistema o las personas que lo desarrollan. Y si hablamos del postgrado, los cambios han sido tantos y tan frecuentes que no hay dos alumnos con el mismo plan. Pero lo peor ha sido el nefasto momento en que han empezado, con la tijera cortando y recortando; de hecho, a partir de este momento todo ha sido un despropósito y no hay estamento universitario, ni siquiera la propia institución, que no hayan sido seriamente dañados por la dichosa rebaja del déficit.

La Institución está funcionando con dos pilas de voltio y medio, con el dinero del capítulo uno (pago al personal) y muy poco más, porque las infraestructuras están congeladas y los gastos para docencia ya están bajo mínimos. Los alumnos han visto cómo suben las tasas académicas como nunca en la historia, especialmente en el postgrado (máster). Al profesorado y personal de administración y servicios se le ha bajado el sueldo de forma considerable –de nuevo con la excepción de Navarra (pequeñas injusticias del Estado Autonómico)–, y se les ha restringido el contrato a muchos de ellos. El caballo de Wert ha pasado por encima de todos y ha dejado el ´terreno de juego´ impracticable durante mucho tiempo. No creo que esto se solucione en un breve plazo de tiempo. Va para quinquenios e incluso décadas.

Y por si faltaba poco, de nuevo ha venido el ministro con su rebaja publicando el ya famoso Real Decreto Wert (14/2012 de 20 de abril), en el que introduce la docencia a impartir en función de la investigación desarrollada (los llamados coloquialmente ´sexenios vivos´). Cuantos más méritos de investigación, más tiempo para investigar.

Pero a este Gobierno, lo mismo que al de Aznar en su día, le encanta gobernar vía Decreto Ley, incluso cuando no hay urgencia. Se les pasó un detalle, que es la peculiaridad de que impartas pocos créditos docentes para investigar, pero luego, debido al tremendo descenso en inversión en I+D+i, no te concedan dinero vía proyectos para investigar. El corolario es evidente: eres buen investigador y se te quita docencia, pero por falta de recursos no puedes investigar, y por ende tu docencia en postgrado queda cercenada al no poder impartir tesis de máster o tesis doctorales por falta de financiación. Las prisas nunca fueron buenas.

En esta tesitura, en la que no se ha visto nunca la Universidad, se hace necesario tomar medidas contundentes:
1. Parece razonable realizar un boicot a la apertura de curso. ¿O acaso vamos a hacerle pasillo aplaudiendo a parte de los responsables de nuestros muchos males? ¿Aplaudimos igual que los diputados del PP cuando Rajoy anunciaba una medida negativa en el Parlamento?
2. Nos pueden obligar a tomar medidas de mayor calado, debido a que el mal no afecta a un sector de la Universidad, sino que es de tipo sistémico. Y entre estas no puede descartarse una huelga general.

jueves, 31 de mayo de 2012

Cambios traumáticos


GABRIEL GARCÍA SÁNCHEZ La caída en 2008 de Lehman Brothers, el cuarto banco de USA, produjo una conmoción mundial que parece no tener fin. Desde entonces la economía de casi todos los países del mundo, y sobre todo los ciudadanos de rentas más bajas, han visto caer sus salarios y perder sus empleos debido a algo que no conocíamos, que se llaman mercados, y que han dejado en evidencia a la política; son ellos los que gobiernan.

Este hecho ha dado una estocada de muerte al paradigma neoliberal, o al ´pensamiento único´, pero lejos de desaparecer de la escena, sin ningún pudor se han puesto a ofrecer recetas para salir de la crisis en la que estamos inmersos y que ellos mismos crearon.

Pero la ciudadanía ha salido bien enseñada de que el mercado por sí solo no funciona; necesita regulación. El reciente caso de Bankia es uno más de los ejemplos que se le pueden reprochar a esta ideología de doble moral: cuando las cosas ruedan bien quieren que el Estado esté cuándo más lejos mejor, pero cuándo pintan bastos es el ´papá Estado´ el que tiene que ir a su rescate, siendo los ciudadanos los paganos de los errores que, en su avaricia por ganar lo máximo posible, cometen los mercados.

En nuestro país, la crisis financiera se ha visto bien acompañada de la conocida como burbuja inmobiliaria, que ha alcanzado su máximo esplendor en nuestra Región. Miles de millones de euros han engrosado las arcas de unos pocos mientras que la mayoría ha visto como sus inmuebles perdían valor, lo que unido a la crisis económico-financiera, ha conducido a que muchos no pudieran pagar sus casas, que eran embargadas por los bancos que, previamente, habían sido rescatados gracias al dinero de la ciudadanía.

Por suerte, no todo lo que ha sucedido es malo; lo que ha pasado y sigue pasando no debe ocurrir nunca más porque se produciría una reyerta popular. Una Región cómo esta no puede subsistir con un 25% de parados €aunque habría que descontar el porcentaje de economía sumergida, bastante abundante en una región con una economía altamente especulativa€ y más de la mitad de los jóvenes en sus casas. No somos conscientes, pero estamos sentados sobre un polvorín que puede estallar en cualquier instante. El de momento incipiente, pero que crece día a día, movimiento de los ´indignados´ o del 15M, es una amenaza seria de un mayo francés del 68, pero con mayores perspectivas de éxito.

Y los cambios en los comportamientos de los ciudadanos se están poniendo de manifiesto en ejemplos tales como las recientes elecciones griegas, en las que los partidos históricos no han alcanzado el 50% de los diputados porque los ciudadanos no quieren plegarse a los caprichos de la Merkel y han votado a otras opciones, hasta ahora minoritarias, pero que tienen ofertas electorales más cercanas al pueblo.

A partir de ahora, las siglas van a decir cada vez menos, porque los ciudadanos, escarmentados, van a mirar muy bien quiénes trabajan por ellos y quiénes no; a los que ´curran´" y a los que figuran. Y exigirán una democracia más directa y más participativa, sin duda más sana que la actual, en la que después de la emisión del voto, el pueblo queda a merced del partido ganador sin posibilidad de abrir la boca hasta las siguientes elecciones.

http://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2012/05/31/cambios-traumaticos/406993.html

martes, 11 de febrero de 1997

Hacia una correcta autonomía


La autonomía universitaria tiene una rara peculiaridad: ha contribuido a que la universidad haya avanzado positivamente desde la aprobación, en 1983, de la Ley de Reforma Universitaria (LRU); sin embargo, la falta de experiencia en autogobierno, lógica en una institución que estaba regida por normas del "viejo régimen", unida a la existencia de intereses personales y gremiales, han conducido a un no excesivamente correcto desarrollo de su autonomía recogida en el artículo 27 de nuestra Constitución.Existen razones suficientes que aconsejan la revisión de la LRU; no obstante, es difícil que ésta se produzca, ya que el Partido Popular tendría que asumir algunas reivindicaciones históricas de sus socios nacionalistas, principalmente, en temas tan polémicos como son los que afectan a los procedimientos de acceso y promoción del profesorado. También el tercer ciclo está necesitado de una reforma rigurosa que, entre otros aspectos, impida la excesiva proliferación, de programas de doctorado, demasiado especializados, con pocos alumnos matriculados (a veces, uno o dos, o ninguno).

Sin embargo, en estos momentos, hay algo que debe merecer nuestra atención porque nos jugamos mucho, tanto la universidad como la sociedad a la que se debe: es la situación en la que se encuentra nuestra oferta de títulos universitarios, así como los contenidos de los diversos planes de estudio que se han elaborado con objeto de su reforma. En este sentido, hay que admitir que el proceso "se nos ha ido de las manos", y que el grado de insatisfacción es muy elevado, por diversas razones, tanto en el alumnado como en el profesorado, ya que el legislador cometió errores tales como el de generar más títulos de los necesarios y, sin embargo, no estableció los adecuados "itinerarios curriculares', para interconexionar títulos afines. Las universidades, sin excepción, tampoco hemos desarrollado correctamente la troncalidad establecida en las directrices específicas de cada plan de estudios; hemos luchado duramente por la "conquista del crédito" dejando a un lado la coherencia de los planes, y, lo que es peor, con el asentimiento o inhibición por parte de los alumnos.

Con este panorama, es necesario reconducir el proceso. No se trata de hacer una "contrarreforma", sino de corregir algunos de los defectos más perniciosos que ha tenido la reforma: el excesivo número de asignaturas por curso; el aumento, en principio inesperado, de las horas de teoría, ya que el legislador establecía un máximo de 15 por semana; el bajo número de horas de prácticas y de seminarios. Éstas y otras desviaciones han conducido, en gran parte, a que el fracaso escolar de, las primeras promociones de la reforma esté siendo muy elevado, y a que la formación de los alumnos no sea la adecuada.

Finalmente, a modo de resumen y reflexión, merece la pena detenerse en algo que puede tener gran importancia: el legislador que elaboró la LRU o la reforma de los planes de estudio puso en manos de las universidades unos marcos de referencia, más que discutibles en algunos aspectos, pero que dejaban un amplio margen de maniobra a las universidades para que ejerciéramos nuestra autonomía. Por ello, puede ser adecuado y procedente formularse la siguiente pregunta: ¿hemos hecho un uso correcto de nuestra capacidad de legislar? Probablemente no. Aprender de los errores cometidos y no transferir toda la responsabilidad a los que han promulgado las leyes, como se ha hecho históricamente no asumiéndose responsabilidades propias, debe ser el inicio de una nueva etapa en la que el grado de madurez alcanzado nos permita erradicar intereses particulares o de grupo, en beneficio de la correcta formación de nuestros alumnos.

Gabriel García Sánchez es catedrático en la U. de Murcia.