lunes, 22 de abril de 2013

La universidad: ¿otra vez patas arriba?

ESTHER CLAVERO MIRA Y GABRIEL GARCÍA SÁNCHEZ

Ya lo hemos dicho en alguna ocasión: hay que llegar a un Gran Pacto de Estado en el que se aprueben unas leyes educativas, que sean capaces de mantenerse en el tiempo, hasta que la praxis nos indique qué es lo que está fallando para que se modifique; pero lo que no se puede hacer es estar de cambios integrales cada cinco años, porque el profesorado, y también el alumnado, no acaban de adaptarse a la nueva planificación, siempre costosa, cuando ya les está cayendo otra nueva encima; además, la convivencia de dos planes a la vez no deja de ser un problema que dificulta la planificación docente.

Los ministros de Educación de este país se caracterizan por un hecho singular: les parece necesario que exista una ley que lleve su nombre; para ello, aprovechan la menor ocasión para modificarla, nunca piensan que con unos pocos cambios se eliminan los problemas, inmediatamente se ponen a la tarea de hacer una ley nueva.

Y en estas que nos llega Wert, el peor ministro de la democracia, 'el caballo de Atila', a 'poner orden' en la Universidad, y por supuesto quiere tener 'su ley', previamente aconsejado por su grupo de expertos; y lo primero que se le ocurre es ir contra la Constitución, en concreto su artículo 27 que consagra la autonomía universitaria, al querer llenar el único órgano de gobierno colegiado que quedaría a nivel global de políticos para que nos digan cómo tiene que gobernarse la institución.

En ningún momento se ha planteado el hecho de que si los consejos sociales de las universidades, constituidos por una exigua proporción del colectivo universitario y un número superior de representantes de la sociedad, que tienen bastantes e importantes competencias fundamentalmente en materia económica, pues son los que aprueban el presupuesto y la correspondiente liquidación del mismo, cumplieran correctamente su función, no haría falta modificar la actual ley aunque, eso sí, habría que introducir uno de 'los caprichos' del ministro, como la existencia de un rector 'presidencialista', con amplios poderes otorgados por la gracia de Dios.

La Universidad española ha experimentado en los últimos años tres cambios de planes de estudio: el de 1995, que supuso la entrada como unidad de 'medida docente' el crédito. El de 2000, que fue una 'corrección técnica' de los anteriores, aunque supuso cambios en algunos casos de calado, porque cuando se abre el melón de una reforma nunca se sabe el alcance que va a tener. Finalmente, hace cuatro años, entró en vigor el sistema europeo, conocido popularmente como Bolonia, y que ha supuesto un gran cambio al llevar todas las titulaciones a cuatro años más un año de posgrado (master), incluidas las diplomaturas. La Ley Wert pretende seguir el proceso de convergencia, pero no hacia Bolonia, sino hacia el modelo anglosajón, que en nada se parece a tradición académica europea, y llevar los grados a tres años y los posgrados a dos.

Pero todo esto en un contexto de crisis galopante ni siquiera se va a poder hacer a 'coste cero', y la experiencia nos demuestra que esta circunstancia hace casi inviable cualquier reforma, pues si encima se hace a 'coste cero recortado' entraremos en terrenos del más difícil todavía, y con la fuerte competencia de la universidad mimada por el gobierno regional, la UCAM, que cuando ya ha puesto en marcha todas las titulaciones que ha querido sigue creciendo, pero ahora con la construcción de tres centros de enseñanza no universitaria. ¿Tendremos que acabar pidiéndole préstamos al señor Mendoza para superar la agónica situación que padecen las universidades públicas?.

Al menos para nosotros hay un tema que debe resolverse, que es la dualidad centro-departamento. O se va a una estructura de centros, o por el contrario se elige la opción departamental; una de dos, pero ambas no deben convivir,. Aunque no se quiera, siempre se solaparán competencias, máxime cuando existe otra división funcional que es la de los grupos de investigación.

Una vez que se elija una de las dos, el siguiente paso debe ser la constitución de estructuras potentes, como pueden ser las Divisiones que existen en otras universidades, que de hecho suponen una descentralización de la universidad.

Pero esperemos primero los resultados del Plan Bolonia, porque lo que se haga tiene que ser meditado y pactado para no caer en la tentación de que, en cuanto nos descuidemos, ya nos esté cayendo otra reforma que nos haga perder de nuevo un tiempo precioso que debemos dedicar a nuestras labores principales: docencia, investigación y, en su caso, gestión.

Para todo ello, evidentemente, es imprescindible financiación. No olvidemos nunca que, pese a que el Gobierno del PP quiere llevar a la Universidad pública al desprestigio, ésta es una de las instituciones más valoradas por los españoles.

Abrid escuelas y se cerraran cárceles 
Concepción Arenal

lunes, 15 de abril de 2013

EL IDIOMA DE LA POLÍTICA: el arte de no decir nada

ESTHER CLAVERO MIRA Y GABRIEL GARCÍA SÁNCHEZ 

En la prensa política del siglo XIX encontramos a autores y a políticos que marcan tendencia con sus argumentos, y como mejor ejemplo de ello podemos citar a Pérez Galdós con su gran producción periodística y novelística. Un intelectual, más tarde metido a político que consigue generar, con un lenguaje coloquial, empatías y logra con sus opiniones privadas generar opinión pública.

La ciudadanía hoy, está cansada de las consignas políticas porque las consideran el arte de no decir nada. Uno de los retos de la clase política en general debe ser suplantar ese arte de no decir nada con frases hechas al modo de consignas partidistas, con el arte de decir mucho en pocas palabras, con un lenguaje conciso, claro y concluyente.

También es cierto que muchos mensajes válidos dejan de serlo cuando el interlocutor o interlocutora no se viste con esa voz en su vida cotidiana, es decir, no practica sus palabras en la existencia diaria, y esto se nota cada día más conforme se profesionaliza la política y son los párvulos de las canteras quienes ascienden a puestos de responsabilidad sin haber pasado por eso que siempre nos decían nuestros progenitores, la Universidad de la Vida; es decir, una vida profesional, intelectual y de vivencias propias en una sociedad contemporánea, que hacen que el político y sus ideales se conviertan en fuente de inspiración para una ciudadanía hastiada por un léxico sumamente superficial.

Esta no es la única consecuencia de lanzar a jóvenes a la palestra de la vida pública, es más grave cuando esos jóvenes hacen de la política su único modo de vida, y acaban dependiendo absolutamente de algo, y en política ese algo es alguien, y de ahí puede derivarse ese soplo servil, de subordinación y de obediencia, ya no solo a consignas encapsuladas, sino a quién ordena que deben ser vendidas, sin aplicar, en ocasiones, ningún punto de vista social, ni moral.

Aquellos jóvenes políticos que no entran en el juego rígido de los partidos, que pretenden sin pretensiones alcanzar una sociedad más justa, y no ceden al mandato de los expertos encanecidos, sienten el vacío de las cúpulas políticas de su propio partido, y deben sortear muchísimos obstáculos, pero no olvidemos que son estos y no otros quienes entienden que es necesaria la significación de los mensajes y la concordancia entre sus ideales y la vida diaria.

Ser creíble no es algo fácil, y menos en una actualidad tan desatinada, en la que todo lo que sale por boca de un político o política suena a superficial y desactualizado. Por eso tenemos que practicar el procedimiento inverso al utilizado en la actualidad política; hay que preocuparse más por el contenido que por la forma, y poner sobre la mesa las consecuencias de tal o cual medida.

Ante esto debe hacerse algo, pues las opiniones y acciones de la política formal no convencen ya a la opinión pública, que saturada se sumerge en otro tipo de organizaciones para resolver los problemas cotidianos de una ciudadanía indignada. Entre los objetivos fundamentales de la política debe estar el hacer reflexionar sobre el estado de la nación, y ofrecer soluciones y esperanza para incitar a la continua regeneración que nuestro país necesita para afrontar las adversidades, y así asegurar una posición adecuada y digna en el mundo actual. No se trata de alcanzar un lenguaje cercano a la mediocridad, de eso ya abunda en exceso, si no de la necesidad de reproducir de forma natural la verdad, de forma sincera las preocupaciones financieras, económicas, de empleo, de vivienda, por supuesto, sin fallos de memoria, y sabiendo reflejar con veracidad correctamente el mundo real.

Para todo esto la educación, casualmente uno de los sectores más perjudicados con esta crisis, es fundamental para que la población esté preparada para la libertad de, tras escuchar los razonamientos sinceros de los distintos Partidos, poder elegir y participar activamente en política.

Hay que creerse, y convencer de nuevo para que la ciudadanía crea en los partidos como el instrumento capaz de cambiar la sociedad, para eso los cargos públicos debemos trabajar en esta dirección y no dar la imagen pobre de que lo que pretendemos es alterar a cada uno de los seres individualmente para cambiar la intención de su voto.

La intuición de buscar el sentido de lo humano en el discurso, explicando todos los pormenores de las acciones políticas con la grandilocuencia de la sencillez nos haría ganar en eficacia.

Se torna imprescindible cambiar la locución en la política, dejando de lado palabras huecas, y dando protagonismo a la ciudadanía de forma real, porque no olvidemos que es el pueblo, siempre lo ha sido, el motor de los cambios sociales. Más, en un momento en el que reaparece la confrontación y el conflicto de intereses e ideas, no ya de forma horizontal entre partidos como ha ocurrido normalmente en esta joven democracia, sino verticalmente, entre población y clase política en general. Es el momento en el que el lenguaje político debe dar paso a lo concreto, dejando las ideas abstractas en un segundo plano. Hoy más que nunca es preciso ser más objetivos y discursivos, dejando a un lado las consigan artificiales ideadas desde los inaccesibles despachos.

lunes, 25 de marzo de 2013

EL EMPLEO: PRIORIDAD INDISCUTIBLE

“Confía en el tiempo, que suele dar dulces salidas a muchas amargas dificultades
Miguel de Cervantes

Esther Clavero Mira (Profesora de Sociología, UMU)
Gabriel García Sánchez (CU Química Inorgánica UMU)

Este país no resiste más la actual situación, con seis millones de parados, de los cuales dos no perciben ningún tipo de subsidio, no podemos seguir ni un día más. Además, por si fuera poco, nuestro estado de bienestar se derrumba como un castillo de naipes y camina a paso firme hacia el desastre final en forma de privatización indiscriminada.

En maldita hora, los “Burócratas de Bruselas”, se encabezonaron con la bajada del déficit, cuando un principio básico es “primero comer y luego pagar las deudas”, o si se quiere las dos cosas a la vez, pero el intento de bajar el déficit a la velocidad de tres puntos del PIB por año era técnicamente misión imposible y socialmente insoportable.

Los neoliberales europeos, que en estos momentos son mayoritarios y la izquierda sólo está representada por Finlandia –que es una izquierda “especial”-, y el Socialismo del francés Hollande, con muy buenas ideas pero que no le gustan a la Sra. Merkel ni tampoco a la Troika.

Si hubiéramos tenido una mayoría de izquierdas auténtica, otro gallo habría cantado. Se podrían haber planteado las cosas de otra forma haciendo políticas más keynesianas que fueron las que levantaron a la Europa tras la II Guerra Mundial, pero eso ya es agua pasada que sólo nos sirve para que tengamos en cuenta la importancia de las elecciones europeas, sobretodo la de las próximas, porque la construcción europea va a verse en la disyuntiva de elegir entre “más Europa”, en detrimento de la soberanía de los estados, o viceversa.

Siempre, y en cualquier circunstancia, se pueden hacer las cosas de varias formas, nunca existe una única forma de hacer política aunque estemos dentro de un marco preconfigurado; por ello, en estos momentos, tenemos que buscar medidas que beneficien a la ciudadanía, principalmente a la que tiene menos recursos –ninguno en muchísimos casos-.


Lo que nos planteamos ahora es proponer una serie de medidas que puedan, en una primera etapa, “suavizar” nuestra desastrosa situación; a continuación, si las políticas propuestas funcionan bien, con suerte, podemos salir de este “pozo infernal” en el que estamos inmersos.

Las medidas que proponemos son:
- El mejor antídoto para reducir el endeudamiento es el crecimiento. Para ello, hace falta un Plan de Infraestructuras Supranacionales: transportes, telecomunicaciones y energías renovables. La financiación vendría del Banco Europeo de Inversiones.
- Evitar la asimetría en la corrección de los desequilibrios. Los países como Alemania que exportan mucho, deben hacerlo menos y favorecer el consumo interno, para que los países más pobres puedan tener espacios de exportación y desarrollar su economía. No hay que olvidar que si alguien exporta, tiene que existir alguien que importe.
  - Introducir lo eurobonos para que todos los países vendan su deuda soberana a intereses similares, avalados por los países del euro.
- Coordinar políticas sociales y salariales a escala europea, y armonizar las normas fiscales para que sean directas y progresivas.
- Aumentar el Presupuesto Comunitario, con recursos propios, introduciendo una tasa sobre transacciones financieras y un impuesto sobre emisiones de dióxido de carbono.
- Regular los Mercados Financieros, garantizando los depósitos y con supervisión bancaria a través del BCE como ya empieza a hacerse.
- Elegir un Gobierno Supranacional democráticamente elegido por el Parlamento Europeo.

Se podrían proponer otras medidas, una de las que respondería al sentido común de todos los mortales, sería, además de regular los salarios mínimos, hacer lo propio con los salarios más altos, como forma de dirigirnos a un reparto más justo de la riqueza.

Todo esto será posible si, además, se cuenta con un Presidente como Hollande capaz de decir que este año Francia no va a cumplir el mandato de Bruselas de bajar el déficit tres puntos, porque es una cuestión de soberanía. Así sea.

martes, 19 de marzo de 2013

LA SALSA ROSA DE LA POLÍTICA

Esther Clavero Mira y Gabriel García Sánchez

Las injurias son las razones de quienes tienen culpa
Jean-Jacques Rousseau

Cuando se confunden las líneas mentales del respeto y la moral, con el ataque frontal a todo coste para derribar al adversario político de filas ajenas o propias, aparece la miseria de un personaje, individual o colectivo injurioso que no piensa en el interés general, sino en posicionarse a cambio de derrotar a quien considera su enemigo y a quien evidentemente teme. La lucha contra la ofensa no merece pérdida de tiempo, pero la lucha contra las injurias sí merece librarse, pero en el ámbito de la justicia, donde se restablece la dignidad de las personas.

No todo el mundo tiene poder para la ofensa. Para ofender a alguien, la voluntad de hacerlo se tiene que juntar con otra variable; una sensibilidad dispuesta a sentirse ofendida, ya que es evidente que el que pretende ofender debe enfrentarse a un sujeto que se pueda sentir ofendido.

Nosotros, que somos entusiastas del léxico distraído, incluso diríamos que, en ocasiones, de la utilización de palabras “malsonantes”, nunca rozaríamos ni traspasaríamos las líneas de la ofensa, pues es la técnica de quienes tienen una “inteligencia débil”, e incapaces de utilizar la sutileza y la libertad de expresión con astucia, arremeten bruscamente contra las personas a las que envidian, o ven como contrincantes.

Cuando la persona presuntamente ofendida no se da por aludida, sino que siente la curiosidad del antropólogo por los rituales del ser humano, con la ironía propia de quien observa conductas deshonestas de quienes sienten la necesidad, como último recurso, de emplearlas y alzar las armas por sentirse amenazado al creer que pierden cuota de poder, y por su fragilidad mental, utilizando falsos apelativos sin información de valor, no podemos sentir otra cosa que no sea tristeza.

Pero en realidad tampoco es cuestión de dejar que se levantes falsos testimonios, no por uno o una misma, sino por quienes te requieren una respuesta contundente contra el que testificare en falso, y no te permiten dejar la anécdota para tu colección de chistes de biografía.

Cada cual utiliza sus recursos como su capacidad intelectual se lo permite. Así una tal María Sánchez Ova, tras la cual se esconde un latente ejército de Pancho Villa debilitado por las metrallas de una guerra que desconocemos y que da sus últimos coletazos intentando coger oxígeno para sus débiles y envejecidos pulmones, y se dejan arrastrar por un corazón enfermizo de emociones propias de los vencidos, utilizando la infamia de forma grosera, y con un lenguaje de Premio Nobel para resarcir su ego, no nos produce más que melancolía y pena. Las prácticas ofensivas suelen provenir de grupos o individuos radicales; la injuria, en cambio, proviene de la venganza, la manipulación de datos, de la mentira, del falso testimonio, sin aportar pruebas demostrativas.

Para vivir en sociedad es imprescindible la cordialidad, el respeto al prójimo, y el buen lenguaje. Aceptamos la crítica, pero no la injuria y la mentira con carga lesiva que rompe cualquier juego político entre interlocutores. Y pedimos, como requisito básico en cualquier medio de opinión pública, que se traten los temas con verdades comprobadas, datos demostrables y el máximo respeto al público y a sus lectores.

Por tanto, su señoría Belén Fernández-Delgado vierte palabras que provienen de un partido nervioso e inquieto, usando un lenguaje que ostenta un alto déficit de debate, un lenguaje oxidado, pero sin una ofensa tan personalizada, pues no alcanza la injuria y queda en la anécdota por desdecirse, con sus propios párrafos contradictorios y con los personajes históricos nombrados, cargados de un conservadurismo liberal extremo; por ello, no merece respuesta alguna. Ahora bien, ni buscando con lupa podría haber escogido como ejemplo un personaje histórico peor que Margaret Thatcher, pues durante su mandato se produjo en su país el mayor ataque de la historia a los servicios públicos: Sanidad, transporte, correos y un largo etcétera.

No seremos nosotros quienes no reivindiquemos el derecho a la crítica como algo necesario para que nuestra sociedad avance. Aún nos alcanza nuestra humilde materia gris para discernir entre la crítica, la ofensa y la injuria con intención de hacer daño. De ahí que reclamemos una escuela para quienes aspiran a hacerse cargo del destino de la sociedad, para que saquen al menos un aprobado en lenguaje del respeto, y pasen a modo de autoescuela, un test de psicopatía social para que un juez o jueza les de el permiso de conducir vidas ajenas.

lunes, 4 de marzo de 2013

Las mujeres no son un colectivo

Conforme se acerca el Día Internacional de la Mujer Trabajadora comenzamos a escuchar manifiestos de partidos políticos haciendo referencia al colectivo de las mujeres y a los compromisos que las distintas Administraciones adquieren con ellas, sin hacer ni una sola mención a los miles de euros en recortes que, durante muchos años, se han venido realizando a todas las políticas de igualdad. En primer lugar, tenemos que decir alto y claro que las mujeres no son un colectivo; son la mitad de la humanidad, por lo tanto, que no se autootorguen meritos aquellos que en nuestro país y en nuestra Comunidad se están cargando de un plumazo todo aquello por lo que tantas personas comprometidas por la democracia genérica han luchado durante décadas y siglos para conseguirla. Esta crisis nos esta brindando la oportunidad de repensar el papel que los gobiernos deben jugar en la economía, afrontando nuevos desafíos, siendo uno de estos identificar las inversiones que supongan un abordaje de género, porque quien piense que se puede salir de la crisis sin contar con la mitad de la humanidad va por mal camino, y así lo anunciaba, no hace muchas semanas, el Informe Global sobre Desigualdad de Genero de 2012: "Aquellos países con menor desigualdad son los que antes están saliendo de la crisis".
En nuestro país y en nuestra región ninguno de estos esfuerzos se está llevando a cabo. Por el contrario, se está utilizando la crisis económica como excusa para desmantelar el Estado de Bienestar, lo que hace que crezcan las desigualdades entre los diferentes sectores de la sociedad.
No hace muchos días nos desayunábamos con dos tristes noticias, aunque ya 'normalizadas' para muchos: 1) la brecha salarial entre mujeres y hombres crece; 2) una mujer debe trabajar 84 días más al año para tener el mismo salario que un hombre.
Escuchábamos también que el antes mencionado Informe Global sobre Desigualdad de Género advertía a España de que en un año hemos descendido catorce puntos en igualdad entre mujeres y hombres, siendo así un país menos productivo. Por no hablar del avance de la feminización de la pobreza en nuestro país, a la que llegan tantas y tantas mujeres en la jubilación. La legislación laboral española actual, según el Tribunal Europeo de Justicia, perjudica notablemente a las mujeres; en primer lugar porque penaliza el empleo a tiempo parcial, que recae en más de un 73% sobre las mujeres, por no hablar de la economía sumergida y su relación con las posteriores rentas contributivas y no contributivas. Por tanto, si el PP quiere hacer algo por las mujeres españolas, además de declaraciones de intenciones, debiera pedir al Gobierno de la nación la derogación de la nefasta reforma laboral.
Pero no podemos abstenernos de decir que la bajada de salarios, unida a las altas tasas de desempleo femenino, no son una cuestión únicamente de actualidad, sino que las mujeres ya estaban bastante 'castigadas' mucho antes de que comenzara esta tan nombrada crisis financiera.
En las últimas semanas, el Gobierno del PP ha aprobado una moción para adaptar la Ley de Igualdad y Violencia de Género al marco competencial, no para hacer una separación de leyes y hacerlas más ambiciosas; y todo con la excusa de que "ha desaparecido, por arte de magia, el Instituto de la Mujer de la Región de Murcia". Nos parece de una frialdad propia de quienes consienten, con sus votos, que se reduzcan año tras año, en los presupuestos del Estado y en los regionales, todas las partidas destinadas a la lucha contra la violencia de género y a las políticas de igualdad. Más aún, les pediríamos que no se justificara la extinción del Instituto de la Mujer haciendo aparentar que se hubiese esfumado solo, barrido por un tsunami, cuando fue el PP el que lo suprimió.
Que digan toda la vedad, que es que se están cargando toda la Red de Centros de Atención Especializada para Mujeres Víctimas de Violencia de Género de la Región (CAVIS). Cambien la ley, porque no cumplen los plazos con los planes de igualdad; están desmantelando el Estado de Bienestar, que suponía la herramienta fundamental para alcanzar la igualdad real y efectiva.
Nosotros solo podemos pedir una cosa, y es que la Comunidad autónoma rectifique, modifique los presupuestos de forma inmediata, y no permita que las mujeres que sufren la lacra del maltrato y la desigualdad en esta Región se vean desamparadas.
Lo más escandaloso que tiene el 
escándalo es que uno se acostumbra
Simone de Beauvoir

martes, 26 de febrero de 2013

El estado de la sinrazón


El debate sobre el estado de la nación, aplazado desde junio del año pasado, se ha producido en el peor momento de nuestra joven democracia, cuando existe una gran crisis que se puede resumir en tres palbras: paro, corrupción y malestar.
Las cifras de paro son astronómicas, seis millones de parados. En 2012, ¡el año del déficit, el Gobierno fijó una cifra inicial del 4,8% del PIB, que revisó al alza hasta llevarlo al 5,4%; finalmente, Bruselas aumentó la estimación hasta el 6,3%. Rajoy se apuntó como un triunfo que en 2012 había descendido por debajo del 7%. Un simulacro de la película La Carrera del Siglo, con Jack Lemmon, porque no habían dado una en el clavo. El PP es experto en vender sus fracasos como éxitos, porque la cifra final quedará muy por encima del 4,8% (el 6,7%), y sin contar el rescate bancario que elevaría el déficit hasta el 10,3% del PIB. Otra mentira disfrazada de verdad.
Pero, ¿qué precio hemos pagado por esto? 850.000 parados más; además, en estos momentos, hay más de un millón de familias en las que ninguno de sus miembros trabaja, y por si faltara poco, más del 55% de los jóvenes no tiene empleo: una generación perdida por la ineficacia del sistema. Y no perdamos de vista que las cifras del paro siguen aumentando por miles: 5000 trabajadores de Reyal Urbis y Orozonia se incorporarán a la 'vagoneta del paro' en breve.
Es indudable que hay que ser de una casta especial para subirse a una tribuna, dar estos resultados, y echarle la culpa al de atrás; parece ser que el 'año cero' para la derecha española es aquél en el que ganó Zapatero, como si Aznar hubiera dejado las listas del paro limpias, pero lo peor de todo es que aquellos que sufren el paro y estaban siguiendo los resultados del debate esperarían algún atisbo de solución de sus problemas. Pues nada, se fueron a casa de vacío.
Mientras tanto, los interminables casos de corrupción que empantanan el paisaje español están 'de rositas' con el dinero obtenido por métodos ilícitos. Los Bárcenas y Urdangarin, mientras el pueblo se muere de hambre, no tienen empacho en irse los fines de semana a relajarse esquiando. Y que no se le ocurra a la Justicia imponerles fuertes medidas cautelares, que parece que no hay todavía suficientes razones para ello.
Si todo lo anterior, que no es poco, lo aderezamos con el desmantelamiento del Estado de Bienestar, que pronto se llamará el Estado de Malestar con la privatización total de todo lo público y el desprestigio de los pocos servicios que vayan quedando, dejaremos a las generaciones futuras algo muy parecido a un paisaje lunar.
Así, aunque se diga que no hemos pedido el rescate, es un hecho que estamos intervenidos y condenados a seguir la senda del descenso del déficit, si queremos ser buenos y que Bruselas nos siga 'tutelando' en nuestro viaje a ninguna parte. Nuestro presidente seguirá en su sitio pese al compromiso que tiene con los ciudadanos, su programa electoral, que debe estar arrumbado en un rincón perdido.
Llegado este momento, caben dos soluciones: 1. entrar en depresión total y el hastío ciudadano; 2. decir con fuerza ¡basta ya! no nos creemos que no haya otras formas de gobernar. Esto último es lo que procede; no podemos permanecer quietos mientras otros deciden nuestros destinos. No se puede tolerar que la desigualdad vaya en ascenso; además, hasta el menos entendido sabe que ésta es un pésimo punto de partida para el crecimiento, porque éste tiende a ser proporcional a la riqueza de cada uno, y sucede con mucha frecuencia que el dinero del crecimiento, como si lo repartiera un 'anti-Robin Hood', va a parar a los bolsillos de los que más tienen. Si el presidente del Gobierno tuviera un mínimo de empatía y sensibilidad por la ciudadanía, sin esperar más debería convocar elecciones y abandonar lo más rápido posible la Moncloa, dejando incluso sus enseres personales por respeto a los miles de dramas familiares. 
Nos atrevemos a decir, sin tapujos, que estamos ante un Gobierno en fraude de Ley porque no está cumpliendo su programa; pero lo peor de todo es que no asume sus fracasos y que piensa que puede actuar con total impunidad dejando a los delincuentes, Bárcenas-Gürtel, círculo fatal en el que está metido Rajoy, así como su ministra de Sanidad, el ínclito Sepúlveda, y algunos más que deberían salir si hubiera voluntad política de asumir responsabilidades, y no encomendarse al destino, al olvido, y a que finalmente nuestra lenta Justicia (especialmente con los que más tienen), termine por cometer la fatal injusticia que los malpensados esperamos.
Es el turno de una nueva generación de políticos y políticas que piensan que se pueden hacer las cosas de otra forma, y es hora de que aquellos que nos han conducido a esta situación que no sufren en primera persona dejen voluntariamente paso a quienes tienen la sensibilidad y energía suficiente para escuchar a la ciudadanía.
Cuando un hombre estúpido hace algo que le avergüenza, siempre dice que cumple con su deber.
Bernard Shaw

jueves, 21 de febrero de 2013

Momentos decisivos y de crecimiento de la corriente en Murcia

Es posible que estemos en un momento decisivo para el futuro del PSOE y, por tanto, del PSRM.

En el seno del Partido Socialista conviven dos corrientes ideológicas claramente diferenciadas.

Una de ellas, que se puede llamar Social-Liberal, asume el dogma neoliberal, y en ella están presentes la casi totalidad de los dirigentes nacionales y regionales. Voces discrepantes como Carme Chacón o Tomás Gómez han acallado sus protestas para integrarse en la parte "centrada".

La otra fracción, que defiende Izquierda Socialista y el Grupo de Odón Elorza, reivindican un Socialismo Democrático, moderno, y es mayoritaria en las bases.
De que sea una u otra la mayoritaria en el PSOE, va a depender el futuro para bastantes años del Socialismo Español.

En Murcia nadie podrá negar que la corriente IS no es transparente. Entra el que quiere sin restricción; vaya, que no se somete a nadie a la prueba del ADN. Lo mismo ocurre con los que quieren ser simpatizantes, se aceptan a todos los que dicen "me gusta" sin excepción. Hacemos las reuniones en Princesa. TRANSPARENCIA total. ¿Y sabéis por qué?, porque no tenemos nada que esconder y lo que comentamos lo haríamos delante cualquiera. Y otra cosa, gracias a la transparencia que hemos introducido, le hemos quitado trabajo a la prensa aunque, probablemente, otros mantienen sus reuniones: las detestables mesas de camilla a las que nosotros no nos prestamos.

Hemos pasado en nueve días de 633 a 666 simpatizantes a nuestra corriente IS. Vuelvo a repetirlo, no quiere decir, ni mucho menos, que hayan 666 militantes adheridos, pero el número hay que tomarlo como un indicador de que el Socialismo Democrático, como grupo de izquierdas dentro del PSRM, sigue aumentando a pasos agigantados.

Si tenemos en cuenta que nuestra corriente se constituyó con tres personas en noviembre de 2013, y sólo hemos visitado 3 agrupaciones -iremos a cuatro más antes de Semana Santa-, y esperamos visitarlas casi todas antes del verano, tenemos que dar por muy bueno el crecimiento de IS. Una corriente que, por lo que hemos comprobado hasta ahora, tenía una militancia latente que ahora se está haciendo realidad.
Qué buen rato pasamos presentando el Proyecto de IS, y discutiendo con los compañeros/as de la agrupación de Totana. En ella estuvieron, además de Andrés, que es el reciente SG, el portavoz municipal, algún concejal más y el compañero Alfonso Martínez Baños. También queremos darle las gracias a Natalia Rubio por organizar el acto, y cómo no, al incombustible Salva, "Basora" para los amigos (excente persona y compañero), que después tuvo la gentileza de invitarnos a una rica cerveza acompañada de embutidos de la zona.

Dos fueron las conclusiones más importantes que se sacaron del debate: 1) los militantes de base, que tantos disgustos nos hemos llevado en las últimas dos décadas, tenemos que alzar la voz, perder el miedo, y transmitir nuestras propuestas a los órganos de dirección Regional y Federal que se encuentran más lejos de la realidad y en posiciones más conservadores, 2) IS se ve como el único instrumento capaz de llevar al PSOE a su posición en la izquierda que nunca debió abandonar. Para ello se cuenta con que las JJSS sean el relevo natural de los que ahora estamos al frente de la corriente.

Compañeras/os, amigas/os, muchas gracias por la confianza que estáis depositando en nosotros. No os defraudaremos.